sábado, 12 de febrero de 2011

Modelo Económico Liberal


Liberalismo económico

El liberalismo económico es la doctrina económica desarrollada durante la Ilustración, formulada de forma completa en primer lugar por Adam Smith y David Ricardo, que reclama la mínima interferencia del Estado en la economía. La libertad económica o la libre empresa conducirían a una sociedad más igualitaria y al aumento indefinido de la prosperidad, así como a la decadencia de una nación.  El orden espontáneo sería generado por la mano invisible que conduce a los individuos que sigan su egoísmo particular. Habitualmente se resume en la expresión francesa Laissez faire, (dejad hacer, dejad pasar), que no obstante es el lema de la fisiocracia, una teoría económica precedente.
La propiedad privada e individual son las bases de esta teoría. Las primeras teorías liberales se basaban en la asunción de que las acciones económicas de los individuos son principalmente basadas en el propio interés, y que permitirles actuar sin ninguna restricción producirá los mejores resultados, garantizando un mínimo de información pública y justicia (por ejemplo, impidiendo la extorsión o el robo). El liberalismo permite que las personas de un lugar determinado puedan elegir la distribución de lo económico que se maneja en esa sociedad, y poner, quitar y manejar en conjunto, impuestos y otras cosas de la misma índole.

Adam Smith

Por medio de un detallado estudio sobre la formación, inversión y distribución del capital, Smith postulo la teoría del valor-trabajo, según la cual la fuente única de la riqueza es el trabajo, que ya en las comunidades primitivas determinaba el valor de intercambio de las cosas en función del esfuerzo que hubiera costado conseguirlas: « El trabajo fue el primer precio- el primer dinero de compra-que se pago por todas la cosas.» las modernas sociedades industriales se diferencian de las anteriores por la existencia de una mayor acumulación de riquezas, debida a las innovaciones tecnológicas que producen a su vez la otra parte, dado que tanto empresarios como obreros se hallan guiados por la misma ley psicológica natural de la búsqueda del interés propio- que impulsa a los primeros a conseguir el mayor beneficio posible y los segundos a proporcionar su fuerza de trabajo al capitalista que ofrezca un mayor salario- y que la oferta y demanda de los productos, al igual que sus costos de producción, se hallan reguladas espontáneamente por la «mano invisible» que supone la competencia en el mercado, Smith llego a la conclusión de que todo sistema económico en que se permitiera la libre actividad de los individuos se desarrollaría de forma armónica de acuerdo con un modelo continuo en la riqueza general del país.

Liberalismo y capitalismo

Según se realice desde una perspectiva marxista o liberal, el estudio del capitalismo conduce a juicios radicalmente contradictorios. Analizando desde las posiciones ideológicas del liberalismo, el capitalismo se manifiesta como el único sistema económico capaz de asegurar a cada hombre el libre ejercicio de sus facultades (subjetividad*). La laboriosidad y el ahorro actúan en el como instrumento de prestigio social y de afirmación de las capacidades individuales. La libre iniciativa conduce a la optimización de las capacidades de producción disponibles y asegura, por consiguiente, el crecimiento económico y el bienestar social. La teoría marxista, por el contrario, cree descubrir en el capitalismo una contradicción esencial entre el carácter social del trabajo y la apropiación privada de la nueva riqueza generada, contradicción que se expresaría en un antagonismo irreductible entre las clases básicas de la sociedad capitalista: el proletariado y la burguesía. Del mismo modo, la igualdad política formal proclamada por el liberalismo se reduciría a la nada como consecuencia de la desigualdad económica, y el aparato estatal serviría fundamentalmente para la exclusión de las masas trabajadoras de la vida política.

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